Terapias

Infantil y Adolescentes - Depresión infantil

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta tanto a niños como a adultos; resulta altamente incapacitante y cursa con un elevado nivel de malestar en ambos casos.

Sin embargo, si tenemos en cuenta la falta de madurez emocional y la falta de recursos para manejar sus propias emociones, comprenderemos que en el caso de los más pequeños este trastorno puede interferir en un alto grado en su desarrollo.

Fobias

Las fobias específicas infantiles se caracterizan por ser miedos desproporcionados, irracionales y que suelen conllevar respuestas de evitación. Además, estos miedos suelen no corresponderse con la edad o momento evolutivo del niño o niña y además, interfieren de forma negativa en la vida del menor o la menor.

Fracaso escolar

Hablamos de fracaso cuando un niño no es capaz de alcanzar el nivel de rendimiento medio esperado para su edad y nivel pedagógico. Se entiende entonces por fracaso escolar el hecho de no lograr el título académico mínimo obligatorio de un sistema educativo. Detrás de esta situación, puede haber múltiples causas que deben ser cogidas a tiempo para evitar que se vean afectadas otras áreas de la vida del niño, aparte de la escolar.

Trastornos del comportamiento

Muchos niños presentan a diario problemas de comportamiento con sus iguales (compañeros de clase, amigos…) o con sus educadores (padres, maestros, monitores…). Muchos de estos problemas son leves o pasajeros y fruto de situaciones particulares que se dan a diario en los hogares o las escuelas. Pero cuando estas dificultades, situaciones o comportamientos se dan con una intención clara, continuada y persistente por parte del niño a no obedecer, cuando estos problemas de conducta se agravan, se intensifican y aparecen a diario es cuando es necesario valorar la aparición de un trastorno directamente relacionado con la conducta antinormativa, como puede ser el Negativismo Desafiante o el Trastorno de Conducta, en casos más graves.

En estos casos es fundamental solicitar la ayuda de un especialista en salud mental (Psicólogo General Sanitario o Psiquiatra) que será esencial y necesario para el diagnóstico, el tratamiento y el buen pronóstico.